Magnolia es una película importante para mí.
No porque Paul Thomas Anderson sea uno de mis directores favoritos. Ni porque Julianne Moore sea una actriz como la copa de un pino. Y Philip Seymour Hoffman el mejor actor sobre la faz de la tierra. O la música de Aimeé Mann me acompañe a todas partes.
Es importante porque cada vez que veo esta secuencia no puedo evitar echarme a llorar. Porque es mi máquina del tiempo particular. Y, sobre todo, es importante porque al final… ¡llueven ranas!
“No es lo que creías que era cuando comenzaste. Tienes lo que quieres, y ahora apenas puedes soportarlo. Aunque de momento sabes que no va a parar, no va a parar, hasta que espabiles”.
Pues eso.
Recuerdo tan bien la primera vez que vi Magnolia. Eran los tiempos en que aún rentabas cintas de video en vez de DVD, y ésta pelicula ocupaba dos cintas.
Supongo que aún hoy es desconcierto lo que siento con la lluvia de ranas. Una de mis películas favoritas.
Saludos