Lugares secretos
Guardo un pequeño tesoro en un rincón de un amario de la casa en la que viven mis padres. Para los ojos extraños tan sólo es una vieja caja de zapatos forrada con papel de colores que el tiempo y el polvo han desgastado. Pero está llena de recortes, apuntes y recuerdos de mi vida. Incluso aquellos que no pueden ser guardados, encuentran un lugar dentro de la caja.
Ayer, aturdida por la resaca del viernes noche, fui a comer con mis padres. Volví a mi habitación y rebusqué en la caja: una foto con Diego, en la playa, cuando mi amor por él aún era incondicional; la entrada de aquel concierto al que fui con Carlos y en el que me reí al verlo llorar como un niño; la de ese otro concierto, del mismo artista, al que fui después de su muerte y en el que lloré como una niña; una declaración de amor y otra de desamor; una cinta con mis canciones favoritas de 1989; un poema de Mario Benedetti; aquellos pendientes que tanto me gustaban; el programa de mano de mi debut y despedida como actriz; los palillos de un restaurante japonés; el resguardo de un billete de avión a Glasgow; una carta que no llegué a enviar…
Y desde ayer, un pequeño papel rescatado del interior de un bolsillo de mis vaqueros, único vestigio físico de ese concierto de Yann Tiersen en el que durante un ratito fui absolutamente feliz.
A secret place